Las experiencias son editadas por motivos de ortografía, redacción y estilo sin afectar el contenido de las mismas.
Al Universo: Salve a todos los seres del universo: visibles e invisibles, de luz y oscuridad, de cualquiera de todas las razas, nacidas y creadas, los saludo.
Quiero agradecer la oportunidad de vivir la experiencia de crear y dar vida a un nuevo ser que albergará por toda una vida a un alma que se predice traerá el bien y el orden junto con los que la rodean para un nuevo principio...
Agradecer sobre todo a mi esposa Arely, que compartirá esta vida, así como el crecimiento y educación de nuestra hija conmigo, hasta que llegue el momento de reunirse con su alma gemela en otro plano existencial...
Y muy especialmente agradecer que, para la transición inicial de nuestra hija, estuvimos asistidos por un gremio tan especial y místico, encabezado por alguien tan especial como Gaby, que realiza su misión de ayudar a que el paso entre el otro y este mundo sea amablemente lubricado por el elemento que hace la diferencia entre la vida de éste y el otro plano: el agua...
Todo fue cuidadosamente planeado, nos preparamos todos en equipo, nos sincronizamos y permitimos interactuar a nuestros espíritus para cumplir el objetivo principal de nuestra reunión:
El nacimiento de Zyanya Aketzali, nacimiento en agua, místico y pacífico, en equilibrio con el Universo... pero Zyanya tiene el espíritu y el destino del guerrero, y este destino consiste en hacer lograr la paz y sobre todo el equilibrio por mérito propio y esto a veces se tiene que conseguir luchando, aunque el guerrero odie luchar, y en la lucha no todo sale como se planea, a veces no se sale ileso, a veces se derrama sangre, y el camino que se crea para lograr el fin es doloroso, pero si el objetivo es noble y justo se alcanza, y éste fue alcanzado: Zyanya nació, no fue en agua, pero el elemento estuvo presente, fue místico, pues sus padres no dejamos de sincronizarnos ni manifestarnos nuestro amor ni un instante, no fue pacífico, pero la paz y el equilibrio se alcanzaron con el primer llanto de Zyanya y ahora, al verla, al tenerla en nuestros brazos, sabemos que hay esperanzas para este mundo y que el camino no empieza con ella, sino con nosotros, pues tenemos el enorme privilegio y responsabilidad de enseñarle el camino del amor y la justicia, la senda del guerrero, de enseñar que lo único que debe odiar es la guerra y amar a todos los seres, las cosas, pero sobre todo, amar la paz y a Dios.
Mi corazón, mi mente y mi espíritu estén con tu camino.
Apolo Zimbrón.
La espera fue larga, pero al fin había llegado la noticia de mi embarazo, las nuevas emociones y sentimientos de emoción y miedo se empezaban a manifestar. Buscando lo mejor para traer a este mundo a mi hija encontré un lugar y sobre todo una persona muy especial que sin dudarlo confié, no fueron sus palabras ni sus acciones, sino su espíritu, esa persona es Gaby, encabezando un equipo de grandes personas, y una opción nueva y con beneficios para mi y para mi bebé : el parto en agua.El curso nos ayudo a llevar transformar esos miedos y sentimientos en palabras que tienen que salir, nos preparamos juntos, para recibir a ese nuevo espíritu lo mejor posible. La hora llegó, Zyanya me empezaba avisar que ya la hora de recibirla, una semana después de lo planeado, entre meditaciones anteriores yo sabia que ese día tenia que concentrarme en mí y mi bebé. Siguiendo las instrucciones de Gaby y Christian, yo hacía mi trabajo junto con Apolo, la manifestación del dolor era muy grande, pero la convertía en energía, porque mi cuerpo estaba reaccionando muy lento y sabía que a pesar de que quería un parto rápido, los dioses me tenían otro plan, pero confiaba que todo iba acabar bien en el agua.Pasaban las horas y no había buenos resultados aún, el dolor no me importaba, me importaba que respondiera mi cuerpo, pero Zyanya apenas empezaba a bajar y ya se había acabado el tiempo, ahora lo mejor para ella y para mí era la cesárea, a lo que menos quería llegar, pero era por el bien de mi bebé. En el quirófano la presencia de mi padre y mi alma gemela espiritual eran inminentes, así como el de otros seres que, igual que nosotros, han esperado la llegada de mi hija. Como dice mi esposo, el camino del guerrero es difícil, pero siempre con un buen fin, y al abrir los ojos después de escuchar las voces de los invisibles presentes, escuché lo que más anhelaba, que fue el llanto de mi hija, y al verla me di cuenta que hicimos un buen trabajo de equipo, pues al vernos por primera vez nos tranquilizamos las dos. El camino de mi pequeña guerrera es difícil, pero no creo en las coincidencias y según fecha y hora de nacimiento en el calendario azteca, nació el día "13 agua", en el elemento que tanto nos estuvimos preparando, tal vez no físico como lo hubiéramos querido todos, pero estuvo presente el agua, además que, según el maestro de las antiguas costumbres, nombró a nuestra hija "Aketzali", que significa "agua hermosa" por todos los sucesos que pasaron a la hora que nació.Agradezco a Gaby, Christian y a todo el equipo por la paciencia y ayuda que nos brindaron ese 15 de noviembre y por hacer tan especial el nacimiento de nuestra hija.
Atte.Arely Sandoval Chávez.
Así fue…
Margarita Torres
Apenas hace un año que comencé a vivir uno de mis mas anhelados sueños… ser mamá.
Era diciembre una noche, la curiosidad y espera de cada mes me llevó a buscar una explicación, y sí, jamás lo imaginé, Gabriel, mi esposo, y yo, íbamos a ser papás. Angelito venía en camino.
Como todas las próximas mamás sienten, el primer trimestre yo no tuve muchos síntomas, nada de mareos, náuseas, y mucho menos vómitos, lo cual era muy cómodo para mi y sobre todo para Gabriel, pareciera que desde entonces Angelito anunciaba ser muy tranquilo.
La única que resentía todo era mi cabecita pues era algo nuevo para mi, la incertidumbre y las dudas me invadía cada instante. ¿Seria buena madre?, ¿Será cesárea?, ¿Gabriel me va apoyar a cada momento?, ¿Dónde daría a luz?, ¿Dónde pregunto sobre los cursos Psicoprofilácticos? Por citar algunas dudas, en realidad estaba en el desierto de la información prematernal.
Así fue como estas preguntas me llevaron a Expo- Bebe a, junto con mi marido empecemos a revisar pasillo a pasillo buscando una respuesta a cada una de mis dudas. Desde que tengo memoria había deseado un parto en agua, tomar cursos Psicoprofilácticos y un poco de yoga, en algún lugar me enteré de esto e ignorando de lo que se trataba no dude en investigar.
En uno de los stand de revistas encontramos a Gabriela Zebadua con información del parto en agua y donde lo estaban llevando a cabo, no dudamos en acercarnos, en si Gabriel fue el mas interesado, ya que , habíamos investigado en algunos hospitales y con mi ginecóloga, realmente el paquete de parto era muy caro y pues ya saben el hombre es el que se preocupa mas en la cuestión económica y la mujer solo en los sentimentalismos que un bebé causaba.
Gaby de una manera atenta, agradable y ligera nos explicó de lo que un parto en agua trataba, nos dio expo-precio y pues sembró en mi dudas y curiosidad de lo que esto trataba, no dudamos en ir a visitar las instalaciones del hospital y asistimos a una platica personalizada.
Y allí nos quedamos desechando todas las propuestas de hospitales caros, la profesionalidad de mi ginecóloga y la incertidumbre de lo que esto nos generaba, para quedarnos con Gaby y el grandioso parto en agua.
Lo que me convenció fue que todo era muy natural, esto me lo hizo ver Gaby, ¨solo déjenos parir¨ en su viva voz, la seguridad con la que me hizo afrontar mi embarazo y sobretodo el día que nació mi bebito, fue realmente lo mejor que pude haber vivido, y la realidad es que mi marido y yo quedamos muy satisfechos con el parto que vivimos.
Cada domingo, en los cursos, conocíamos una parte de nosotros como papás. Al principio era muy extraño pero poco a poco nos fuimos acostumbrando a hacer elefantitos, al juego de la pelota, y claro con la ¨Clase teoría¨ aprendíamos cosas que jamás habíamos imaginado.
Como todo embarazo tuve una pequeña complicación que me hizo correr a la consulta con Cristian, ahora mi ginecólogo oficial, el también me apoyó mucho y me brindó mucha confianza y seguridad. Al termino de mi primer trimestre tuve un dolor que empezaba en mi espalda terminando cerca de mi útero , confundida y muy espantada llame a Cristian, temerosa de una amenaza de aborto así que me revisó y mis sospechas estaban un poco alejadas de lo sería una infección de riñón , muy común entre las embarazadas, es un dolor horrible llorando esperaba en el hospital los resultados de los estudios, llegó Gaby preocupada por mi y con algunas palabras y algún ejercicio hizo que me relajara advirtiéndome que con esa actitud lo único que lograría es que mi sospecha falsa se volviera realidad. Esta acción fue la que me convenciera aun más de que estábamos en el lugar adecuado.
La verdad el curso fue como un pequeño rincón donde yo me sentía muy a gusto, y mas al principio que éramos muy pocas parejas, poco a poco fueron llegando mas lo cual me resintió un poco por el trato personalizado que Gaby nos daba ya que se volvió como nuestra mayor guía, lo toleré porque ella siempre tenia algo para cada una de nosotras aunque asistiéramos muchas.
Así viví mis 39 semanas de embarazo con altibajos claro pero siempre muy segura a lo que mi parto seria, jamás pensé en una cesárea, pero si hubiese sido así lo hubiera aceptado. Una semana antes de dar a luz me subió la presión se me hizo raro porque estuve muy bien en mi embarazo, solo muchas nauseas el ultimo trimestre, pero parecía que todo iba a ser como se tenia pensado mi bebe nacería en agua, Cristian me explicó que si no bajaba mi presión me induciría el parto y lo mas seguro era que no arriesgaría a mi ni a mi bebito, al enterarse Gaby me apoyo una vez mas y me dio algunas recetitas naturales para equilibrar mi presión.
Me sentía un poco triste y desilusionada porque Gabriel y yo trabajamos mucho para que nuestro parto fuera como lo había soñado en agua y de lo mas natural, ahora resultaba que no seria así por mi presión, llore mucho y me desesperé, consiguiendo fuerzas para confiar en mi y conseguir un parto natural y de lo menos frustrante posible, eso Gaby me lo había enseñado aparte de que yo le eche muchas ganas y jamás renuncié a esta idea.
Volvimos a brincar este obstáculo cuando otro aparecía a muy poco de el día mas especial de mi vida, esta vez Cristian me revisó y resultó que mi cadera era angosta y este era una complicación para que mi bebe naciera de manera totalmente natural, esta vez si dude un poco de mi misma porque no era algo que yo pudiera controlar, así otra vez Gaby intervino y me enseño unos ejercicios para abrir la cadera. No dude y me ejercite, fueron tantas cosas que trabaje para ese gran día…7 de agosto.
Cristian me citó el martes porque ya tenia 2 cm. de dilatación solo faltaba que yo me decidiera y empezaría mi trabajo de parto. Llegue al hospital me revisaron y me mandaron 4 horas a caminar y la verdad es que yo estaba muy tranquila, si sabia que mi bebe iba a nacer ya tenia todo listo las maletas, la canción que pondría, las cerezas para relajar mis nervios, el gatorade que Gaby me recomendó tomar y por supuesto ya estaba mi carta de expectativas, aun así yo me sentía relajada, las clases de yoga para embarazadas que me recomendaron en el curso fueron muy buena ayuda, me fascinaron e hicieron que todo funcionara mejor, recuerdo que fuimos a una centro comercial muy cercano en donde mi esposo comió, todavía fuimos al cine claro sin dejar de revisar las palpitaciones de mi bebé con el doppler que Gaby nos prestó, en el cine ya no estaba tan cómoda pero aun no tenia contracciones.Llegue al hospital de nuevo y me internaron, Christian rompió membranas y empezaron de inmediato las contracciones Gaby estuvo con nosotros supervisando todo, me ayudaba recordándome e instruyéndome como en el curso, mi trabajo de parto duró en 4 horas, a las 21:50 horas ya tenia a mi bebe en mis brazos, no me administraron oxitocina, mi cadera me hizo una mala jugada la cual terminó en episiotomía.La realidad es que no puede haber estado mejor, con la supervisión y apoyo de Gaby el profesionalismo de Christian, la seguridad de Gabriel y la fuerza y valentía de mi angelito por nacer fueron lo que hicieron esto realidad. Cada momento en el cuarto y luego en la tina fueron los mas increíbles que pude vivir, mi bebé no nació directamente en el agua, pero lo que mi marido y yo trabajamos en la tina fue de lo mas emocionante y cansado, al pasar a la plancha yo estaba convencida de que era lo mejor para una expulsión exitosa, al escuchar el llanto de Angel Gabriel todo había terminado para reiniciar con un goce de alegría y de buenas experiencias.Gabriel y yo agradecemos a este equipo en especial a Gaby y Cristian por haber vivido y ayudado a realizar uno de nuestros mayores sueños de la forma más natural y segura posible, porque mi parto no hubiera podido ser mejor sin ellos.
CABRERA MUÑOZ ERÉNDIRA
Cuando me entere de que estaba embarazada, decidí que, dado que no sabía cuántos hijos iba a tener, y me parece que serán pocos, debía disfrutar al máximo el embarazo y el parto. Al mismo tiempo, caí en la cuenta de que el parto era un asunto que debía resolver, ya que para mí era muy importante la manera en que el bebe nace: quería que fuera del modo más natural posible y que el médico responsable fuera una persona con experiencia y súper capacitada, ya que iba a atender el nacimiento de mi hijo, cosa de la mayor trascendencia para mí. Esas cosas me tenían muy nerviosa. Mi atención prenatal comenzó en el hospital militar, pero como no cumplía con un punto de un protocolo no podía ser parto en agua, así es que, con 8 meses de embarazo, me puse a buscar en internet y encontré la página de Gaby Zebadúa, hablé con ella y luego visite el hospital. Me gusto que fuera una persona cálida y que atendiera todas mis dudas, lo mismo que el doctor Christian Mera. Como ya había llevado un psicoprofilactico me lo revalidaron. Hoy por hoy puedo decir que estoy muy satisfecha de que mi hijo nació como yo lo decidí: en agua (porque también temía que a la hora buena me dijeran que me iban a hacer una cesárea) y estoy contenta de que haya sido totalmente natural, y de poder compartir la experiencia con mi marido, que me ayudo muchísimo. Por otra parte, mi bebé es muy tranquilo y ello en parte se le atribuye al parto en agua, así es que estoy muy satisfecha.
Magaly y Arturo
Carta de Itzamná Martínez Constantino
Traer un ser vivo a este mundo ¡vaya responsabilidad! poder cuidarlo, educarlo, guiarlo de la mejor manera, mantenerlo... Asumir de manera adecuada esta responsabilidad debe ser siempre un reto, más aún cuando como individuos somos concientes de las propias carencias emocionales, económicas y por supuesto de las rudezas de este mundo que estamos desfigurando cada día más. Por ello mi razón me hizo decidirme por una vida sin hijos, pues no me consideraba apta para darles todo aquello que requieren y que por derecho les corresponde.
Pero un buen día aquel razonamiento se vio superado por la locura magnífica del amor y entonces, como nunca antes, quise un hijo, un bebito de este hombre que me había iluminado la vida y cambiado las perspectivas. Existe un proverbio que dice "Ten miedo de lo que deseas por que se te puede cumplir" y así fue, lo desee y lo obtuve y con ello un infinito miedo por sentirme incapaz de cubrir todas aquellas necesidades por las que en un principio decidí no ser madre. Fue entonces cuando el flujo de información comenzó a llegar. Algunos amigos, mis hermanas, yo misma, conseguimos libros y artículos con visiones modernas y diferentes a lo convencional sobre el tema. En ellos se hablaba de la importancia de la educación intrauterina, decían que es desde esos momentos que la vida futura de nuestro hijo empieza a adquirir cimientos. Uno de estos libros daba ejercicios mes a mes para el bebé mientras este crecía en el vientre, yo los hacía todos muy emocionada de que el resultado fuera el que decía en el texto. Los primeros meses no recuerdo haber notado nada en particular, sin embargo, al quinto mes mi bebé ya respondía claramente a mis estímulos, jugaba conmigo, se calmaba con mi voz, se movía cuando se lo pedía. Entonces encontré otros textos que no solo hablaban de la manera más adecuada de llevar un embarazo sino, además, de lo determinante que es el parto en el carácter del neonato. Vi al nacimiento entonces como la culminación de un trabajo de meses que habría de dotar a mi hijo de las herramientas básicas para su sana formación futura, tanto física como emocionalmente. Mi embarazo avanzaba y con ello la preocupación de donde y como habría de nacer mi hijo. Sugerencias había muchísimas pero, la única posibilidad clara eran los servicios públicos pues en este país en el que todo lo ilegal es permitido, fui despedida al poco tiempo de notificar mi embarazo sin lograr probar que ese fue el motivo de mi cesantía. Ahora teníamos el sueldo de uno solo para afrontar todos los gastos de casi tres. No dejaba de repasar una y otra vez las historias conocidas de las mujeres que parieron en el IMSS, en Salubridad, en el ISSTE a las que les hicieron cesáreas innecesarias acompañadas de cicatrices enormes, horrendas, o que tuvieron partos naturales que tuvieron que afrontar solas por que no se permite el ingreso de la pareja a la "sala de expulsión" a la que para entrar tienes que estar preparada como para una cirugía: rasurada, anestesiada, canalizada, estresada, sufriendo un proceso que debería de ser de gozo y en los que sus bebés fueron tratados como parte de un proceso industrial, fría e impersonalmente, entre muchas otras cosas poco deseables. Estaban también las experiencias de las que habían parido en hospitales particulares, en las que la diferencia radicaba básicamente en el costo y en una cicatriz de cesárea de "bikini".
Yo, después de leer, de escuchar también historias de mujeres que habían tenido otro tipo de partos, me negué a aceptar que la mujer tenía que "parir con sufrimiento" cuando creo que el significado adecuado es "parir con esfuerzo". Definitivamente no lo aceptaba pero estaba resignada. Entonces un buen día una de mis hermanas me envió información de diferentes tipos de partos naturales en los que la cesárea solamente se utilizaba en casos verdaderamente necesarios y en los que se permitía a la mujer adoptar la posición en la que se sintiera más cómoda además de entrenarla previamente al parto para estar tranquila y preparada para la labor, controlando el miedo y el dolor. Platiqué con mi pareja sobre estas posibilidades, sobre la ayuda económica que mis hermanas nos ofrecían, sobre mis miedos y mis deseos. Él, aunque poco convencido, decidió apoyarme. En un principio me decidí por un parto en casa pero, si se presentaba alguna eventualidad las consecuencias podían ser mayores a las ganancias, lamentablemente en México aún no estamos listos para poder combinar lo más primitivo como es el parir naturalmente en nuestro nido, con los avances tecnológicos, a costos accesibles. La siguiente opción fue el parto en agua que parecía aún mejor que la anterior en muchísimos sentidos: el parto sería en un hospital con la asistencia de un ginecólogo, de la instructora del psicoprofiláctico, además, le permitirían la entrada a mi pareja y a quien yo decidiera invitar siempre y cuando tomaran también el curso. No me anestesiarían a menos que yo lo pidiera y podría relajarme en una tina de agua caliente, elemento que me fascina, mientras escuchábamos la música que nosotros decidiéramos poner. Lo mejor de todo era la cantidad de beneficios que este tipo de parto ofrecía para mi bebé ¿Quién no querría que su hijo sufriera mínimo trauma de nacimiento, que fuera tranquilo, poco irritable, que se enfermara menos en su primer año de vida y tonificara de mejor manera su musculatura? Y finalmente, que pudiéramos ir pagando poco a poco o a seis meses sin intereses, por que por muy maravillosa que fuera la opción, recuerden que nosotros teníamos importantes limitaciones económicas. El parto fue magnífico. Arturo y yo platicamos con Gaby la posibilidad de que el nacimiento fuera en la semana 38 por que mi bebé aparentaba estar grande y después de esta semana es cuando más crecen, lo que complica el parto, además de que yo tenía ya dos semanas con dilatación del cervix. Ella y Cristian, nuestro ginecólogo estuvieron de acuerdo así que con medicina natural y homeopatía nos ayudaron a establecer el trabajo de parto. Estuve en casa toda la noche y parte del día con contracciones y teníamos que ir al hospital para una revisión a medio día a la que nos habían citado. Llegamos un poco más tarde por que al parecer el cambio hormonal me tenía atada al baño vomitando. Cuando entré venía llorando, para mí esa es una excelente manera de liberar tención. Tenía toda la cara húmeda de lágrimas pero estaba tranquila, lista para lo que venía. El resto fue arduo trabajo de todos los que hicimos equipo. Gaby y Vanessa nos dieron instrucciones, apoyo moral, ayuda física. Arturo, mi pareja, siempre estuvo conmigo, hablándome, tranquilizándome, logrando que volviera a respirar pausadamente cada que perdía el ritmo y jalaba bocanadas de aire aceleradamente, recordándome que cada pujo acercaba más a nuestro bebé a nuestros brazos. Fue difícil pero magnífico, Itzamná, nuestro hijo, nació a las 17:40 de la tarde en agua mientras escuchábamos "Shine on You Crazy Diamond part II" de Pink Floyd. Pesó 3.800 y midió 54 cm. Arturo, su papá, cortó su cordón umbilical. No recibí ni una gota de anestésico ni de oxitocina y sólo me quitaron a mi hijo para revisarlo y asearlo mientras me suturaban. La cabecita de mi hijo salió junto con su manita empuñada, me desgarró por dentro y como mi periné no se rompió, la presión me desprendió parte de uno de los labios menores. A pesar de ello, si el tiempo retrocediera y tuviera que volver a escoger, tomaría la misma decisión, por que mi cuerpo sanó muy rápidamente, no sufrí depresión post-parto ni dolores de espalda por el bloqueo, Arturo vivió el proceso junto conmigo y mi hijo es un niño sumamente tranquilo, sano, fortachón y que además ama el agua. El camino apenas comienza y hay muchísimo trabajo que hacer con nosotros mismos y por supuesto con el bebé, pero estamos seguros que le dimos la mejor bienvenida a este mundo que pudo haber tenido.Para aquellos que están por tener a su bebé les decimos que en esos momentos no dejen de pensar que es un instante feliz por que pronto podrán conocer a su hijo, que controlen al dolor y no dejen que el dolor o el miedo los controle a ustedes y que no importa lo desmoralizados, cansados o asustados que se puedan sentir, no se rindan, no se permitan ni un paso atrás, por que la recompensa vale la pena sin lugar a dudas.Magaly Constantino y Arturo Martínez